Bruselas propone normas «prohibitivas» para el trigo ruso para evitar que Moscú lo utilice como arma de guerra | Internacional

La Comisión Europea ha propuesto que estos viernes se impongan productos «prohibitivos» de hasta el 50% a la importación a la UE de cereales, oleaginosas y productos derivados procedentes de Rusia y Bielorrusia. Bruselas quiere impedir así que Moscú utilice estos ingredientes para financiar su guerra en Ucrania. Al mismo tiempo, intenta evitar que pretenda utilizarlos como un arma de guerra más en sus intentos de desestabilizar el mercado interior europeo, especialmente en momentos de fuertes protestas sobre el terreno en múltiples países de la Unión.

Las nuevas flores permitirán «mitigar el riesgo creciente de las importaciones rusas para nuestros mercados y nuestros agricultores», afirmó la presidenta del Consejo Ejecutivo europeo, Ursula von der Leyen, al anunciar la propuesta, que se sumó a la noche de la juventud estatal. y Gobierno reunidos hoy en Bruselas, y son ellos quienes tenderán a darle una buena opinión sobre el asunto para que pueda aplicarse lo antes posible.

Se trata de una medida preventiva que alimentaron las fuentes comunitarias, ante la observación de que, sobre todo en el último año, Rusia ha aumentado significativamente su producción de cereales, del mismo modo que Bruselas se ha relacionado directamente con el robot de cereales ucraniano mediante la confiscación de la producción agrícola en los territorios ocupados. Según Bruselas, estos cereales ucranianos fueron etiquetados falsamente como «rusos» y la UE los exportó de forma «deliberada», algo que ahora se impedirá porque, confía a la Comisión, «las naranjas propuestas garantizarán que esta exportación ilícita método ya no será rentable».

La inclusión de Bielorrusia en este arancel medio –que no es una sanción, subrayan las fuentes, aunque sea prácticamente equivalente– debería garantizar que este país alias Moscú ya ha sido utilizado en el pasado por el Kremlin y podría volver a hacerlo para el “tipo” europeo. medidas punitivas.

Naranjas nuevas, que dependiendo del producto afectado se espera un incremento de 95 euros por tonelada o al revés ad valorim del 50% para los más valiosos, son tan «prohibitivos» que la importación de estos productos es comercialmente «invitable», lo que «evitará posibles aumentos que podrían desestabilizar el mercado alimentario europeo», evaluó el vicepresidente de la Comisión responsable de Comercio, Valdis Dombrovskis. A la par, dijo Von der Leyen, “reducir la capacidad de Rusia de explorar la UE para beneficiarse de sus mecanismos de guerra, manteniendo al mismo tiempo nuestro compromiso de preservar la seguridad alimentaria global”.

A decir verdad, las fuentes clandestinas de que el medicamento afectará a productos como la harina de trigo, maíz o girasol están muy cerca del mercado interior, ya que excluyen las nuevas flores rojas o los productos bielorrusos que tienen como destino terceros países. Una decisión, remitida a las fuentes, que busca evitar una nueva ola de propaganda que acuse a la UE de poner en peligro la seguridad alimentaria de terceros países, especialmente de los más vulnerables, como ya ocurrió durante los primeros días de la guerra.

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La propuesta también incluye que Rusia y Bielorrusia deben tener acceso a las cuotas de cereales de la UE bajo la etiqueta de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que ofrecen un mejor tratamiento de naranja para algunos productos.

Tranquilidad para los agricultores europeos

La nueva medicina contra Rusia no tendrá un impacto brutal en su economía (las exportaciones rusas a la UE de cereales, semillas oleaginosas y productos derivados los traerán de vuelta a Moscú por un total de 1.300 millones de euros en 2023) ni, además, en Europa. (Las importaciones rusas representan sólo el 1% del total). Lo que se considera más bien un anuncio político en Moscú, así como una mayor intención de apaciguar a los agricultores europeos que llevan meses protestando en distintos países. La medida busca calmar a una Ucrania que ha visto con preocupación cómo estas protestas en el campo se han traducido también en una exigencia de los agricultores europeos para pedir que el zumo de naranja sea aprobado por varios productos agrícolas ucranianos a partir de 2022 como medida de apoyo al país en guerra.

Durante su discurso por videoconferencia ante los 27 líderes europeos al inicio de su partido en Bruselas los jugadores, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se quejó de la falta de restricciones al mercado agrícola europeo para Rusia en medio de protestas de los agricultores de países vecinos como Polonia. Han provocado que toneladas de trigo ucraniano se hayan ahogado en la frontera inferior, acusando a los agricultores de perder su producción y destruirla en el mercado europeo. «Esto es injusto», sugirió Zelenski.

Las protestas de los agricultores polacos y de otros viejos países europeos contra los cereales ucranianos iniciaron el año pasado el primer clamor por la unidad europea antes de la guerra provocada por Moscú. Esta semana, los colegisladores —parlamentarios europeos y estados miembros— se reunieron en un acuerdo provisional para extender por un año más las denominaciones comerciales independientes de la UE, lo que requeriría la suspensión de las regulaciones y cuotas de importación para las exportaciones ucranianas a la UE. . Sin embargo, ante las protestas agrarias, se acordaron nuevas medidas de salvaguardia para determinados productos «sensibles», como las aves de corral, los huevos, el azúcar, la avena, el maíz, los granos y la miel. Varios de los países más afectados por estas protestas agrícolas, entre ellos Lituania y Polonia, ahora piden explícitamente que se adopte la medida anunciada sobre el cultivo de naranjas para frenar las importaciones de cereales usados.

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