La ciudad de Berna vivió una jornada vibrante marcada por el entusiasmo de 2.500 aficionados españoles que, congregados en el estadio, dieron un respaldo masivo a la selección femenina de fútbol en su presentación previa a la Eurocopa. Lo que pudo haber sido una formalidad protocolaria se convirtió en una potente manifestación de apoyo patriótico cuando el himno nacional retumbó con fuerza en el corazón de la capital suiza, acompañado por los cánticos y aplausos de miles de voces.
La selección femenina disputaba un amistoso en territorio suizo como parte de su preparación para el torneo continental, y el ambiente en las gradas se tornó emotivo y eléctrico desde el primer momento. A pesar de tratarse de un partido fuera de casa, las jugadoras españolas se sintieron arropadas como si jugaran en su propio país, gracias a la nutrida presencia de compatriotas que ondeaban banderas, entonaban cánticos y portaban camisetas rojas con orgullo.
El momento más simbólico se vivió durante la entonación del himno nacional. Al resonar los primeros acordes, el estadio se inundó de una energía singular. Los asistentes, muchos de ellos residentes en Suiza o llegados desde distintos puntos de Europa, se pusieron de pie y corearon al unísono, algunos con lágrimas visibles en los ojos. El eco del himno español retumbó con una fuerza que sobrepasó lo deportivo y tocó fibras emocionales, convirtiéndose en un acto de afirmación cultural y apoyo incondicional.
La presencia de aficionados españoles en Berna no pasó desapercibida. Las calles aledañas al estadio ya mostraban desde horas antes del partido un ambiente festivo, con grupos de seguidores congregados en plazas, cafeterías y estaciones de tren, vistiendo los colores nacionales. Las redes sociales se llenaron de imágenes y videos donde se podía observar la magnitud de esta movilización espontánea, así como el orgullo que representa el crecimiento y consolidación de la selección femenina.
Este apoyo considerable demuestra la transformación que experimenta el fútbol femenino en España. Algo que hasta hace unos años era un deporte con poca cobertura mediática y limitada popularidad, en la actualidad atrae a grandes públicos y despierta interés en múltiples lugares. Las jugadoras, conscientes de este cambio, han tomado una postura activa no solo como atletas de alto nivel, sino también como figuras representativas de una generación que demanda equidad y apreciación en todos los aspectos.
El cuerpo técnico y las futbolistas se mostraron visiblemente emocionadas por la acogida recibida. Tras el encuentro, varias jugadoras destacaron el orgullo de representar a España y lo reconfortante que fue escuchar el himno acompañado por miles de compatriotas en un país extranjero. En sus declaraciones, enfatizaron la importancia de este tipo de gestos para reforzar el espíritu de equipo y la conexión con la afición, especialmente en la antesala de una competición tan exigente como la Eurocopa.
Más allá del marcador en el juego, el día ofreció una escena inolvidable: un estadio en Suiza lleno de color rojo, con banderas ondeando en el aire y el himno de España resonando intensamente entre las montañas y valles. Este tipo de momentos demuestra la creciente importancia del fútbol femenino y su habilidad para despertar emociones, construir una identidad nacional y unir comunidades mediante el deporte.
El reto actual de la selección española es llevar ese apoyo a los campos y seguir con la serie de éxitos que la han posicionado como una potencia creciente en el fútbol europeo. Lo que se demostró en Berna es que tienen una hinchada comprometida, ruidosa y apasionada, lista para acompañarlas a cualquier lugar. El himno resonó con fuerza, pero el mensaje fue aún más claro: la Roja femenina no está sola.
