Qué alegría, sin televisión hasta septiembre | Televisión
Cuando durante años propuse el cambio de una buena guionista de televisión, me pareció una broma macabra, ya que había sentido la menor dependencia de ella. En la infancia no me preocupaban las discusiones animadas ni los pagos. Rara vez hay uno. La explicación que me dieron mis empleados fue que la televisión me permitía escribir lo que me hizo perder la suerte porque en ese aparato el mundo cambia. Y ahora. Sintiendo indiferencia, bochorno, cansancio o repelús hacia casi todo lo que emite el monstruo, pero siempre encontrando temas para ganarme la vida. Y simpatizando con los mayores que…
