RSE en Albania: Beneficios para el turismo cultural

Contexto y retos

Albania experimentó un crecimiento significativo del turismo durante la última década, con incremento de visitantes nacionales e internacionales y una creciente presión sobre recursos naturales y sitios culturales. El país cuenta con tres sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO —Butrint, Gjirokastër y Berat— además de numerosos castillos, iglesias, yacimientos arqueológicos y centros históricos que requieren conservación y gestión sostenible. Esta oportunidad turística exige modelos de desarrollo que integren conservación del patrimonio, beneficios comunitarios y prácticas empresariales responsables.

Principales protagonistas en la conservación y el turismo responsable

  • Organizaciones no gubernamentales: redes locales e internacionales dedicadas a la protección del entorno y a la capacitación especializada.
  • Instituciones públicas: entidades estatales de patrimonio, administraciones de parques nacionales y ministerios vinculados al turismo y al medio ambiente.
  • Empresas privadas: establecimientos hoteleros, firmas de turismo, compañías constructoras e inversores que a través de la RSE respaldan o desarrollan diversas iniciativas.
  • Organismos multilaterales: UNESCO, UNDP, Banco Mundial y la Unión Europea que aportan fondos y apoyo técnico.
  • Comunidades locales: custodios del patrimonio tangible e intangible y receptores directos de los beneficios del turismo sostenible.

Ejemplos y casos concretos de RSE en Albania

  • Restauración patrimonial mediante alianzas público-privadas y ONG: diversas organizaciones internacionales especializadas en patrimonio han colaborado con municipios y compañías para impulsar la recuperación de edificios históricos en lugares como Gjirokastër y Berat. Estas intervenciones integran financiación externa, contribuciones locales y preparación técnica de artesanos, logrando rehabilitar fachadas, cubiertas y estructuras tradicionales sin renunciar a las técnicas constructivas originales.
  • Gestión sostenible de yacimientos arqueológicos: Parque Arqueológico de Butrint: la protección y el desarrollo de Butrint se han concretado gracias a la acción conjunta entre fundaciones, autoridades nacionales y donantes internacionales. Una parte de los ingresos procedentes de entradas, patrocinios y actividades educativas se destina nuevamente a tareas de conservación, señalización interpretativa y programas formativos dirigidos a guías locales.
  • Proyectos de desarrollo local y turismo comunitario: diversas empresas y programas de cooperación respaldan la creación de rutas culinarias, alojamientos rurales y talleres artesanales que permiten a comunidades rurales obtener beneficios directos del turismo. Estas propuestas impulsan la preservación de tradiciones y disminuyen la presión sobre enclaves vulnerables al diversificar la oferta turística.
  • Capacitación y empleo local: iniciativas respaldadas por organismos multilaterales y empresas privadas brindan formación en conservación, guiado profesional, gestión de visitantes y habilidades de hospitalidad, generando empleos estables y especializados vinculados al valor patrimonial.
  • Infraestructura sostenible y gestión de residuos: distintos acuerdos de RSE financian mejoras en infraestructuras esenciales —tratamiento de aguas residuales, sistemas de recogida de residuos y senderos señalizados— que ayudan a reducir el impacto ambiental en áreas históricas y costeras muy visitadas.
  • Promoción responsable y certificación: operadores turísticos y alojamientos se integran en esquemas de certificación y buenas prácticas que orientan a los visitantes hacia comportamientos respetuosos con el patrimonio, controlan la capacidad de carga en zonas sensibles y favorecen la desestacionalización.

Organizaciones y programas ejemplares

  • Cultural Heritage without Borders (organización internacional que impulsa diversos proyectos de conservación en Albania en coordinación con entidades locales y compañías del sector).
  • Fundaciones e iniciativas enfocadas en Butrint que han respaldado labores de estudio, preservación y administración del sitio arqueológico como recurso cultural y destino turístico sostenible.
  • Programas de la ONU, la UNESCO y la Unión Europea que han aportado recursos para restauraciones, capacitación y planes de turismo cultural en centros históricos y zonas protegidas.
  • Agencia Nacional de Áreas Protegidas y Fondos de Desarrollo Nacional que gestionan inversiones tanto públicas como privadas orientadas a la conservación y al fortalecimiento de infraestructuras turísticas sostenibles.

Impactos medibles y lecciones

  • Recuperación de patrimonio tangible: mediante restauraciones coordinadas se han rehabilitado docenas de edificios y estructuras históricas, recuperando su uso y atractivo turístico.
  • Creación de empleo y capacidades: la formación técnica ha permitido la profesionalización de artesanos y guías, ampliando la participación local en la cadena de valor turística.
  • Reducción de presión sobre sitios sensibles: desestacionalización, rutas alternativas y límites de aforo diseñados desde la cooperación público-privada ayudan a distribuir mejor el flujo turístico.
  • Mayor financiamiento sostenible: modelos que incorporan reinversión de ingresos de entradas, patrocinios empresariales y tarifas de servicios generan fondos recurrentes para conservación.

Buenas prácticas para compañías que desean aplicar RSE centrada en la preservación del patrimonio y un turismo sostenible

  • Alianzas estratégicas: trabajar con gobiernos locales, ONG y comunidades para diseñar acciones coherentes y con legitimidad social.
  • Transparencia y medición: definir indicadores claros de conservación, impactos sociales y económicos, y reportar resultados periódicamente.
  • Enfoque comunitario: priorizar la contratación local, formación y beneficio directo de las comunidades anfitrionas.
  • Respeto por la autenticidad: favorecer técnicas de restauración tradicionales y proteger el patrimonio inmaterial vinculado a sitios y rutinas culturales.
  • Gestión del flujo turístico: aplicar límites de capacidad, horarios calibrados y desestacionalización para evitar la saturación.
  • Inversiones verdes: incorporar eficiencia energética, gestión sostenible del agua y sistemas de residuos en instalaciones turísticas y patrimoniales.

La experiencia albanesa muestra que la RSE, cuando se orienta a alianzas estratégicas y a la participación comunitaria, puede transformar el turismo en una herramienta de conservación y desarrollo compartido. Proyectos que integran restauración técnica, formación, modelos de financiación sostenibles y ordenación del flujo visitante generan beneficios tangibles para el patrimonio y la economía local. La sostenibilidad cultural requiere compromiso a largo plazo, medición rigurosa y un equilibrio permanente entre uso turístico y conservación, de modo que el patrimonio siga siendo fuente de identidad y oportunidad para las generaciones presentes y futuras.

By Gabriela Martínez Estrada

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